Ciencia, Tecnología, Sociedad y Valores

Publicado: 21 agosto, 2011 en Uncategorized

Bienvenidos!!

FILOSOFÍA

Filosofia

La Filosofía, México.

Luz del Carmen Méndez González

Hilda Velásquez Barragán

Leonor Perez Nowaihed

Asesoria Académica:

Lic. Pompeya Elvira García Alba

Asesoría Pedagógica:

Lic. Ángela Del Rocío Ruiz Rangel

Revisión:

Lic. Javier Reyes Segovia

INTRODUCCION A LA FILOSOFÍA.

DEFINICIÓN ETIMOLÓGICA.

La palabra filosofía deriva de las raíces griegas:
Phylos = amor
Sophya = sabiduría
Por tanto, su significado etimológico es: Amor a la sabiduría.

La idea surgida de esta definición ha dado lugar —en distintos momentos y con diferentes filósofos— a las más diversas interpretaciones; consecuentemente, hay un gran número de definiciones para el término «Filosofía», algunas de las cuales se irán presentando conforme avancemos en nuestro curso. De momento nos limitaremos a considerar la definición etimológica.

El vocablo «amor» designa un sentimiento identificado con lo que antiguamente se denominaba «apetito»; es decir, un anhelo, un deseo, una necesidad, tanto de poseer como de entregarse al objeto apetecido (en este caso la sabiduría).

ORIGEN FILOSÓFICO DE LA FILOSOFÍA.

A diferencia de otras búsquedas de saber, el amor a la sabiduría es un auténtico amor, desprovisto de interés o afán de sacar provecho al pretendido conocimiento, en esto se distingue de las ciencias prácticas, cuya finalidad no es el conocimiento en sí, sino los beneficios que éste puede reportar.

Como vemos, la filosofía se origina cuando el hombre se ve impulsado a saciar un apetito puramente cognoscitivo, es decir, cuando busca saber sólo por el saber, como un fin en sí mismo, y no como un medio para obtener alguna otra cosa. La filosofía simplemente se plantea y trata de resolver interrogantes para satisfacer la curiosidad despertada por los enigmas que obstaculizan una cabal comprensión de la realidad.
Esta total comprensión de la realidad es la sabiduría, y su búsqueda ha sido la tarea de la filosofía, por ello se concibe a ésta no como un logro, sino más bien corno una actividad, un esfuerzo del intelecto humano por reunir elementos que le permitan:

Ahora bien, no solamente cuando busca la sabiduría el hombre elabora explica-:iones; constantemente el mundo está ofreciéndonos problemas por resolver, y al halar posibles soluciones, la humanidad va adquiriendo gradualmente diversas clases de :onocimiento.

En un orden creciente de generalidad y abstracción distinguiremos tres tipos de conocimiento:

Nivel I    Conocimiento de sentido común.

Nivel II   Conocimiento científico.

Nivel III Conocimiento Filosófico.

Aunque no existe una clara división entre cada tipo de conocimiento, es posible señalar algunas características distintivas en cada uno de ellos, tomando como base los siguientes aspectos:

  1. La índole del proceso que da origen a cada clase de conocimiento.
  2. El modo en que cada nivel de conocimiento refleja la realidad.
  3. Los fundamentos que apoyan cada tipo de conocimiento.

1.3.1 El conocimiento de Sentido Común.

Este tipo de conocimiento es espontaneo en su origen; refleja a la realidad de modo disperso y está basado en la convención, por ello puede calificarse  de espontaneo, disperso y convencional.

Espontáneo. En razón de que el conocimiento de sentido común se da sin haberlo buscado conscientemente; o bien, es producto de la necesidad de dar solución inme­diata a problemas particulares.

Disperso. Porque el conocimiento ordinario de sentido común se limita a explicar los hechos aisladamente, sin llegar a establecer relaciones entre ellos.

Convencional. Debido a que este tipo de conocimiento se basa en la tradición o consenso de la mayoría; es decir, la vigencia de este tipo de conocimiento se debe al acuerdo común de quienes lo comparten y utilizan.

1.3.2 El conocimiento científico.

Se adquiere mediante la utilización de un método. Ofrece una visión que integra la realidad de manera sistemática y se acepta sólo si ha sido previamente comprobado; consecuentemente, el conocimien­to científico habrá de caracterizarse por ser metódico, sistemático y sujeto a comprobación.

Metódico. Porque el conocimiento científico se obtiene mediante un conjunto de procedimientos ordenados, repetibles y autocorregi­bles, basados en la observación de reglas, que si bien no producen automáticamente el saber, evitan caer en el error y facilitan la investi­gación.

Sistemático. El conocimiento científico es ordenado y coherente, no se limita a explicar un hecho aislado sino que establece regularida­des entre fenómenos. La ciencia busca leyes generales relacionando ciertos hechos particulares. El conocimiento científico es un conjunto de elementos relacionados entre sí donde los nuevos descubrimientos suelen modificar el sistema pero no lo cambian por completo.

Sujeto a comprobación. Esto significa que el conocimiento científico debe pasar el examen de la verificación empírica, es decir, deberá ser confirmado por la experien­cia o bien habrá de mostrarse que es consecuencia de principios cuya verdad ha sido previamente establecida.

1.3.3 El conocimiento filosófico.

Es producto de una actividad reflexiva (donde el conocimiento mismo es objeto de análisis crítico) que se propone dar una perspectiva unificada de la realidad, acredi­tada por el recto ejercicio de la razón; esto caracteriza al conocimiento filosófico de reflexivo, unificado y justificado racionalmente.

Reflexivo. Porque esta clase de conocimiento surge cuando el entendimiento no se limita a explicarse la realidad exterior, sino que se toma en cuenta a sí mismo, es consciente de sus propias operaciones, de su propia comprensión. Se pregunta por las garantías que dan el sentido y la razón a nuestro conocimiento de las cosas.

Unificado. Porque la filosofía aspira a integrar los diferentes aspectos de la reali­dad en una síntesis que supere las explicaciones parciales y nos dé una visión coheren­te del universo concebido como un todo.

Justificado racionalmente. Exige someter todo argu­mento explicativo a principios lógicos que determinen su validez o invalidez.

Es preciso advertir que la diferencia entre las clases de conocimiento es gradual; se puede observar una especie de continuidad en los diversos niveles del saber humano, pues éste asciende de lo más concreto a lo más abstracto, es decir, del fenómeno aislado a la concepción universal y totalitaria de la realidad; pero es la realidad, siempre la realidad, ya sea dispersa, segmentada o unificada, el ob­jeto de estudio de cualquier tipo de conocimiento.

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